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23.01.2010
Ahorrar leña reciclando los desechos del café con las cocinas mejoradas peluseras de la organización ADIC

Los bosques nicaragüenses constituyen espacios mayores de la biodiversidad centroamericana. A pesar de estas riquezas naturales, Nicaragua es el país más pobre de América Latina y por ello no es casualidad que también sea el que tiene la tasa más alta de deforestación en Centro América, deforestación que aumenta los efectos del cambio climático en una región ya muy sensible. De acuerdo a estudios del Instituto Nacional Forestal (INAFOR), una de las principales causas de la deforestación es la pobreza extrema que obliga a los campesinos a utilizar los recursos forestales al margen de cualquier planificación.
El Programa de Pequeñas Donaciones Nicaragua se basa en la creencia que los problemas ambientales globales tal como el cambio climático pueden ser mejor enfrentados si las poblaciones locales están involucradas y existen beneficios directos propios para la comunidad. En esta óptica, el programa financió 15 proyectos con enfoque de lucha contra el cambio climático desde su creación en 2004. Uno de las temáticas mas desarrolladas fue el financiamiento de cocinas mejoradas en comunidades pobres para permitir en primer lugar un ahorro de la leña, pero sobre todo una concientización de las poblaciones acerca de un mejor control en el uso de sus recursos naturales.
En 2007, la organización ADIC desarrolló con mucho suceso un proyecto llamado “La Responsabilidad Social Empresarial de los Beneficios de Café, contribuyendo a disminuir los niveles de deforestación de la zona”. Tres beneficios de café de la zona cafetalera de Matagalpa, se empeñaron a construir, promover y distribuir cocinas peluseras, que funcionan con desechos de café, o pelusa como le llaman en la comunidad, a 150 familias entre sus trabajadore/as y garantizarles con cascarilla gratuita. Las Empresas Beneficiadoras de Café, producen entre 800 a 1,000 quintales de cascarilla del proceso del café, que hasta ahora se quemaba o se tiraba, contaminando los suelos y fuentes de agua. El proyecto fue llevado en conjunto con el INAFOR, MARENA (Ministerio del Ambiente Nicaragüense) y con la Alcaldía de Matagalpa.
Las primeras familias beneficiarias quedaron entusiasmadas por su nueva cocina, ya que esta es de bajo costo y produce muy poco humo, contribuyendo así en la salud familiar. ¨Yo no sabía nada de soldadura, dice Antonia Ruiz, de la comunidad de Villa Kokomo, pero ahora puedo soldar, doblar hierro y otras cosas necesarias para construir estas cocinas.¨ Ella, junto con tres mujeres y dos jóvenes se han capacitado para construir y vender las cocinas a las comunidades vecinas, lo que fomenta la ampliación de la iniciativa.
Actualmente, la cascarilla de café es el principal combustible para cocinar en el área. Con un quintal de cascarilla una familia promedio puede cocinar durante una semana. Se calculó que el consumo de leña en la zona ya bajó de 64.17% según datos del INE. Con estos resultados se pretende ir cambiando las mentalidades y mitigar paso a paso la desertificación como uno de los impactos del cambio climático.